Es una verdad trillada que el mundo está hoy en el umbral de una Edad completamente nueva.
La vida transcurre en ciclos, nunca en una línea invariablemente recta. Este gran principio rige por doquier. Jamás hubo un anochecer que no condujera a un amanecer, ni un invierno que no anunciara otra primavera. Los “días" de la vida del hombre siguen exactamente el mismo orden. El primer arco de la vida del hombre es de salida, de crecimiento y aventura; el segundo es de regreso, de fuerzas que lentamente disminuyen, del caer de la paz del atardecer.