La literatura teosófica moderna, vasta y variada como es. contiene dos exquisitas gemas de profundo misticismo. Ellas son: Luz en el Sendero y La Voz del Silencio. Esta última fue la última obra de H. P. Blavatsky al mundo, ya que fue publicada sólo dos años antes de fallecer.
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El doble etérico
Hay muchos estudiantes de Teosofía, especialmente los más reflexivos y profundos y muchos
instructores, que están genuinamente confundidos por las discrepancias que encuentran,
entre lo que ha llegado a ser conocido como la segunda generación de Teosofía (el sistema
de Annie Besant/C.W.Leadbeater o simplemente el sistema A.B./C.W.L.) y las enseñanzas
de los dos Maestros que jugaron un papel decisivo en el establecimiento de la Sociedad
Teosófica y en la introducción de la Teosofía tal como fue divulgada por H.P.Blavatsky (el
sistema H.P.B./Maestros).
La Iniciación
Todo hombre que cultiva un ideal, es en cierto modo un iniciado.Y esto es
verdadero hasta en aspecto más burdamente materialista. El que quiere ser un buen
boxeador se ve obligado a seguir una disciplina referente a alimentación, ahorro sexual,
descanso, entrenamiento, morigeración de costumbres, represión de ciertos vicios, etc., que
supone el sacrificio de los deseos y caprichos de la naturaleza instintiva y pasional, en aras
de una finalidad que ha trascendido de cierta manera y se sobrepone al egoísmo personal.
Historia Comparada de las Religiones
"Don Eduardo Alfonso ha centrado su inquietud en este tema: el conocimiento. Desde
loa orígenes de la vibración filosófica del mundo, fue este el problema sustantivo: el
conocimiento. Es decir: la batalla de romper las nubes por divisar la claridad. Desde el
mazdeísmo, desde los Vedas, desde aquella impresionante verdad que fue el centro de la
filosofía de la India: hay que romper el mundo de lea tinieblas y cuando la luz irradiaba o
prendía su chispa en ellas, brotaba ese glorioso temblor de la verdad".
Historia Comparada de las Religiones - Eduardo Alfonso
El conocimiento es una relación entre el objeto. y el sujeto consciente. En la acción de "conocer", el sujeto invade, por medio de sus sentidos, la esfera del objeto, y capta sus propiedades. Por su parte, el objeto, se mantiene "trascendente", es decir, separado del sujeto. 8 De aquí se deduce que no es el propio objeto el que se introduce en la conciencia del sujeto, sino un conjunto de sus cualidades sensibles que producen en la conciencia una representación del objeto, pero no una reproducción.